Mi hermana es maestra de Primaria.

“las cuatro virtudes necesarias para hallar la serenidad y la felicidad: inteligencia, amistad, fuerza y poesía.” Elizabeth Gilbert (Comer, rezar, amar)

Esas cuatro virtudes antes mencionadas, son el común denominador de la persona a quien va dirigido este post, alguien con quien comparto el amor por los libros, las idas a la playa y  las tardes de películas entre las que se encuentra ya este clásico para nosotras;  que ha movido tanto en diferentes momentos para ambas, y que nunca parece ser la misma cada vez que la vemos.

Pero no sólo compartimos lo anterior. Ambas somos maestras, curiosamente en este ciclo escolar incluso del mismo grado. Nos complementamos, compartimos, ayudamos y aconsejamos en momentos de índole profesional y también personal. Ella es una gran mujer, es una fabulosa madre y maestra y sobre todo, una excelente hermana.

Nuestra historia comienza así: Hace aproximadamente 9 años, a pocos meses de mi llegada a mi primer lugar de trabajo, conocí a su madre la maestra Pili, cuya historia contaré en otro momento, y después de algunos meses coincidimos en su casa ya que mi querida Viole llegaría a trabajar a la escuela rural en la que laboraba. Al poco tiempo de comenzar a convivir comenzó una amistad que ha estado en momentos de todo tipo, que me ha abierto los ojos a situaciones/personas/cosas que no quería ver, pero que me han ayudado a convertirme en la mujer que soy ahora.

Y entonces, no sólo conocí a la persona, descubrí a la gran maestra que eres; recuerdo en Los Lirios cómo los niños te adoraban, cómo hiciste que alguien que no quería aprender, lo hiciera con la promesa que saldría en su caballo en el desfile así como en la novela, porque supiste ganarte sus corazones, y aún cuando partiste a otro centro de trabajo, he sido testigo de ese amor por tu labor y respeto a tu profesión, porque un maestro sin ética no es digno de llamarse maestro. Tú te ganas ese título a toda hora y en todo momento.

Y por ser día del maestro, me gustaría compartirles un poco sobre mi hermana, un poco de su historia, no sólo a través de mis ojos, sino a través de sus propias palabras. Una niña que al igual que muchas, jugó a “la maestra” escuchando de su familia cómo sería una buena maestra porque se notaba vocación en ella, una familia conformada por excelentes maestros y que acertadamente reconocieron a tan temprana edad quien sería ella más tarde.

Como mencioné anteriormente, laboramos juntas en una escuela rural, pero su trayectoria no consta sólo de esa escuela, se extiende a diversas zonas, municipios, localidades, niños de diversos contextos, todos ellos afortunados de haber contado con ella como su maestra, niños que en su afán de agradecer y felicitar a su maestra incluso botearon a las afueras de un banco con la finalidad de recaudar fondos para comprarle un pastel, de dar un artículo de la despensa recibida con la finalidad de que ella conociera el aprecio que tantos le han tenido, y le siguen teniendo.

En otra ocasión, un alumnito hijo de pescadores, le obsequió unas tortuguitas en un bote de plástico diciéndole como deseaba regalarle algo más pero al ser pobre le daba parte de lo que ellos poseían; Y así es ella, entregada, dejando parte de su corazón en cada una de esas aulas que ha sido afortunada de contar con ella como la maestra de grupo; siempre dispuesta a colaborar en este mundo que tal y como ella menciona,  es más fácil dejarse llevar por la corriente mundial de no reglas, no cooperación  a tener responsabilidades, esto trae como consecuencia la desvalorización del docente como figura de respeto y honorabilidad.

Y es allí, desde esas palabras cargadas de tanta verdad, en este loco mundo en donde un avance tecnológico es más aplaudido que el aspecto humanista, nos invita a reflexionar sobre el actuar y el papel del docente, a fortalecer los lazos con nuestros compañeros y además, con los padres de familia y alumnos, con la finalidad no sólo de generar conocimientos, sino experiencias de vida inolvidables y significativas en cada uno de ellos.

Por ello, volviendo a esas experiencias significativas de vida, debo reconocer que me conoció bastante inmadura, me regañó en ocasiones y me vió llorar en muchas otras; pero siempre he admirado su filosofía y la forma de ver las cosas. Con ella no hay hipocresías, sólo verdades aunque duelan, pero es precisamente por ello que seguimos aquí, juntas a pesar de la distancia, de las visitas breves, de mis respuestas monosilábicas cuando no estoy bien, de los errores que pudiéramos haber cometido. Para ella, para ti mi querida Viole, dedico gran parte de mi crecimiento como docente y como persona. A ti hermana, porque a pesar de no serlo de sangre, lo somos por decisión y por convicción. A ti porque eres una excelente maestra y a ti, porque la enseñanza que brindas no es sólo de conocimientos, sino de corazón a corazón.

¡Feliz Día del maestro!FB_IMG_1480336462299

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2 comentarios en “Mi hermana es maestra de Primaria.

  1. Palabras que surgen del corazón que ha sido conmovido por el afecto, la sinceridad, la hermandad, solidaridad y cariño. Felicidades para ambas …las dos tienen un gran corazón y muchos seres pequeños con los cuales lo comparten además de ser guías y luz en la gran labor de maestras y enseñar a adquirir el conocimiento a las nuevas generaciones de futuros ciudadanos y seres de bien. Un abrazo!!!

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