¡Ya son siete años!

Cuando era niña, sí alguien me preguntaba que quería ser de grande mi respuesta sin duda era:”quiero ser maestra”. Aún recuerdo al jugar con mis primos en vacaciones como hacíamos nuestra propia escuelita en el corredor de mi abuelita. Claro está que yo era la maestra de mi pequeña clase unitaria.

Con el paso del tiempo, comencé a escuchar comentarios como “¿por qué mejor no estudias ingeniería como tu papá?, en esa carrera se gana muy poco, creo que puedes estudiar otra cosa”. Afortunadamente esas palabras nunca pertenecieron a mis padres, ellos siempre apoyaron el que yo estudiara lo que deseaba. Sin embargo, durante la adolescencia, al pensar el camino a seguir durante la universidad pensé en varias opciones, pero siempre la más fuerte fue la de la docencia.

Entonces, mi mama me mostró una fotografía de la BENV, la Benemérita Escuela Normal Veracruzana y fue amor a primera fotografía, desde que la vi pensé que tenía que estudiar allí y al cabo de algunos meses mi sueño se cumplió e inicie así mi formación docente. Debo decir que fue una etapa difícil, muchas veces me embargaron las dudas”¿será realmente mi vocación?, ¿sí me mandan a trabajar a lo alto de una montaña, me iré?, ¿alguna vez llegare a ser una buena maestra?” Muchas de ellas impulsadas por el hecho de que al no tener padres profesores no contaba con conocimientos previos en muchos aspectos; pero, debo decir que gracias al ejemplo de excelentes maestros y de personas que creyeron en mi, decidí seguir adelante y concluir mi formación inicial como maestra de primaria.

Entonces, hace siete años mi vida volvió a cambiar, se Presentó ante mi un nuevo camino de la mana de mi nombramiento oficial en el mes de noviembre. ¿Mi destino?: Los Lirios, perteneciente al mpio de Ángel R. Cabada, a aproximadamente cinco horas de mi casa en aquel momento.

Fue entonces que comenzó mi trayecto como docente, no es lo mismo lo que lees o experimentas en la normal con la realidad a la que te enfrentas ya dentro de un aula, en una comunidad con personas que no conoces, en una escuela con compañeros muy diferentes a ti. Ese tiempo, esas experiencias durante esos primeros años no los cambiaría por nada. Es cierto, hubo momentos de tensión cuando fui directora, pero también tuvimos grandes momentos de satisfacción, trabaje con compañeras maravillosas dentro de las cuales se encuentra una persona que se convirtió en alguien muy importante para mi, alguien que me adopto como hermana y que junto a su familia se han convertido también en mi familia a lo largo del tiempo.

Después, por diversas circunstancias, mi ciclo en Los Lirios culmino y comencé a trabajar en una escuela más cercana a la cabecera municipal y en donde además de formar parte de una escuela tridocente, me convertí además en la presidenta del colegio multigrado de la zona a la que pertenezco. Mi estadía en la escuela Cuauhtémoc fue corta, pero me llenó de enormes satisfacciones y de muy buenas experiencias tanto para mis alumnos como para mis compañeros y para mi.

Y finalmente, llegué a mi escuela actual, con ganas de aprender y seguir creciendo, de demostrar también que mi lugar en ella me lo había ganado a base de esfuerzo y trabajo derivados también por las oportunidades que me brindo alguien a quien puedo considerar un amigo, gracias Mauricio por la confianza y por creer en mi y en mi potencial; que no por tener “pocos años de servicio” no iba a poder con el paquete y sobre todo ganas de probarme a mi misma que el límite es el universo. Llegue a ella tras haber recibido comentarios, recomendaciones y demás consejos de los cuales tome el siguiente “no te dejes llevar por lo que dicen y conoce a las personas primero” y doy gracias a Dios por haberlo seguido porque mi experiencia es muy diferente a la que algunos piensan que se enfrentarán a llegar a mi escuela. He tenido la fortuna de continuar creciendo como ser humano, como amiga, como discípula, como maestra e incluso como madre.

Mi directora es una persona que además de ser la líder de la institución a su cargo, es además alguien que sabe lo que quiere y que despierta la motivación en los demás para que had en su mayor esfuerzo y hagan las cosas lo mejor posible, me ha permitido extender mis alas y hacer y deshacer dentro de mi aula y fuera de la misma, respeta mi trabajo y por ello estoy profundamente agradecida. Además, dentro de la escuela cuento con la amistad de compañeras que dan lo mejor de sí y se encuentran comprometidas con su profesión y con siempre lograr los mejores resultados posibles como escuela. Pero sobre todo, he tenido la fortuna de tener alumnos a mi cargo con enormes ganas de aprender, de salir adelante, curiosos, parlanchines, aplicados y por que no, traviesos también.

Creo yo debido al compromiso asumido por padres, alumnos y maestra, y por la trayectoria escolar de mis niños, hemos obtenidos excelentes resultados en aprovechamiento, gracias a ellos también ingresé a carrera magisterial, hemos superado dificultades y sobre todo, me gustaría pensar que les he contagiado el gusto por aprender, las ganas de superarse, de siempre continuar adelante sin importar los obstáculos. Algunos de mis niños y sus familias me adoptaron como sí fuera parte de la suya y siempre recordare y los llevare en mi corazón por ello. Una de esas personitas es mi niño, mi hijo, mi ex alumno que se convirtió en una persona muy importante para mi, que me adoptó como su segunda madre y yo como mi hijo. Gracias por todo tu cariño, por las satisfacciones, por siempre estar al pendiente de mi, a tus padres por ser también mis amigos y permitirme que te quiera tanto y sobre todo a la vida por poner en mi camino a personas como ustedes. Estoy muy orgullosa de todos quienes a lo largo de mi desempeño docente han formado parte del mismo 🙂

Es por ello precisamente, es gracias al amor que entrego y que recibo en mi profesión que he logrado superar problemas de depresión, de inseguridades, estando en mi salón de clases es uno de los momentos en que me siento más feliz y satisfecha con lo que puedo hacer por mis niños y ellos por mi, me siento realmente bendecida de hacer lo que amo, de que el ser maestra sea mi pasión, que ello me complete, mi alimente, ilumine mi vida y mi corazón. Bendito Dios tengo un gran sistema de apoyo:mis papas, mi hermano,  mis hermanas, mi niño, mi querer, mis amigos y todos aquellos quienes me quieren y a quienes quiero. Que la vida les devuelva el doble de los buenos deseos y buenas vibras que me han dado.

Ser maestra para mi es un acto de amor, se requiere de vocación para serlo y de mucho compromiso por parte de quienes participamos en la educación de los niños, de iniciativa, de creatividad, de diversas competencias que espero ir desarrollando a lo largo de mi trayectoria, de apertura, de crecimiento. Estoy convencida de que nací para serlo y que el tiempo que desempeñe esta labor tratare de ser la mejor maestra que pueda ser año con año, día con día, a pesar de todo y de todos.

Definitivamente, amo ser maestra. Feliz séptimo aniversario para aquellos que iniciaron este camino en el mismo año que yo, no puedo creer que se haya ido el tiempo tan rápido, gracias a Dios por mis siete años se servicio y que vengan los demás, que definitivamente estoy lista para recibirlos!

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